
Revista multidisciplinaria
investigación Contemporánea ISSN-e: 2960-801501 - 2026 Vol. 4 -No. 1
DOI: https://doi.org/10.58995/redlic.rmic.v4.n1.a173 19 - 29
Sinchi et al. Interrupción en la erupción de un primer molar permanente
1. Introducción
Los quistes dentígeros (QD), también
conocidos como quistes foliculares, son
odontogénicos y de tipo epitelial, según la
clasicación de los quistes y tumores de ca-
beza y cuello, elaborada por la Organización
Mundial de la Salud (OMS)(1); son más fre-
cuentes en hombres y en edades entre los 10 y
los 20 años(2); su ubicación más frecuente es
a nivel coronal de terceros molares inferiores
o caninos superiores incluidos; su prevalen-
cia es baja en primeros molares inferiores(3).
Se suelen desarrollar a partir de la pro-
liferación y transformación quística de las
células del epitelio concurrentes en la pared
del tejido conjuntivo del folículo dentario,
o inclusive fuera del folículo, constituyen-
do una cavidad quística única alrededor de
la corona del diente(4). Radiográcamente,
se determina por ser una lesión radiolúcida
unilocular (debe tener como mínimo entre
3 y 4mm de diámetro), con bordes escleróti-
cos bien denidos, agrupada a la corona del
diente impactado; tiene un patrón de creci-
miento lento y se expande hasta el límite de
la cortical externa de la mandíbula que está
afectada. Se encuentran 3 tipos de patrones
radiográcos diferentes: central, lateral y
circunferencial(5,6).
Generalmente, son asintomáticos y no
causan incomodidad, a menos que el quiste
esté infectado secundariamente o tenga un
crecimiento excesivo, provocando movilidad
dental, reabsorción radicular y ósea, fractu-
ras mandibulares o compromiso de la vita-
lidad pulpar de los dientes asociados(7,8).
En el maxilar inferior puede llegar a produ-
cirse una resorción casi total de la rama as-
cendente, con el desplazamiento del molar,
y en el maxilar superior en la zona del ca-
nino, produciendo expansión de la porción
anterior y puede semejar una celulitis o a una
sinusitis(6,7). Entonces, su descubrimiento
depende en un 80% de estudios radiográcos
y en un 20% de la sintomatología asociada(9).
Los tratamientos de lesiones peque-
ñas tienen pronóstico bueno, ya que se eli-
mina quirúrgicamente sin dicultad y en su
mayoría no hay recidiva, pero si las lesiones
son grandes, el pronóstico llega a ser reser-
vado, porque conllevan gran pérdida ósea y
adelgazan peligrosamente al hueso, por ello,
existe el riesgo de que se produzcan fracturas
patológicas del hueso comprometido(10).
El retardo de la erupción dentaria se
asocia a la presencia de un quiste dentígero
rodeando la corona de dientes no erupciona-
dos, ya que se acumula líquido entre la coro-
na del diente y el epitelio folicular, formando
presión que diculta la erupción del diente
(formando un collar en el cuello anatómico
de la pieza dental), el quiste puede alcanzar
grandes proporciones, lo que da como resul-
tado reabsorción ósea compresiva o expan-
sión de la cortical ósea. Clínicamente, puede
expandir el hueso cortical hasta tal punto
que provoca el desplazamiento de los gérme-
nes y la reabsorción radicular de los dientes
adyacentes(11-13).
El tratamiento más común es la com-
pleta eliminación quirúrgica de la lesión, si
el diente está entre el tejido a extirpar, será
totalmente extraído, caso contrario se con-
sigue ser más conservador y dejar el diente
involucrado, pero se tomará en cuenta que la
cirugía debe ser elaborada con mucha seguri-
dad de haber eliminado completamente todo
el tejido lesional para así evitar recidivas o
complicaciones postquirúrgicas. Las técnicas
quirúrgicas de esta lesión son: la marsupia-
lización y la enucleación. En caso de que se
consideren de gran tamaño se pueden contri-
buir por técnicas descompresivas (marsupia-
lización), para poder disminuir su volumen
pausadamente hasta un segundo tiempo