
Revista multidisciplinaria
Investigación Contemporánea 07 - 2025 Vol. 3 - No. 2 ISSN-e: 2960-8015
DOI: https://doi.org/ 10.58995/redlic.rmic.v3.n2.a142
XI
de su equipo de trabajo, y poniendo en juego las habilidades blandas como
son: la empatía, la comunicación asertiva, el trabajo colaborativo, la resiliencia
y la inteligencia emocional, competencias indispensables de un buen líder en
un mundo incierto, cambiante y complejo (Goleman, 2002).
Vivimos en un contexto globalizado marcado por cambios y transfor-
mación constante en las sociedades. En este escenario, autores como Ganga-
Contreras et al., (2017) destacan la importancia de un liderazgo auténtico, en-
tendido como aquel que, al momento de tomar decisiones es imprescindible
considerar en el impacto que causan en los demás. Los líderes auténticos evitan
adoptar medidas verticales, impositivas o contrarias al bienestar de sus cola-
boradores. La autenticidad en el liderazgo se relaciona con la creación de un
ambiente laboral positivo, la autoconciencia, la capacidad de inuir positiva-
mente en los demás, la autorregulación en la solución de conictos, así como
la construcción de relaciones basadas em la conanza, el empoderamiento, y el
humanismo en la toma de decisiones trascendentales. Estas decisiones deben
contribuir a reducir tensiones, desigualdades, injusticias y fracturas sociales.
En este sentido, es necesario formar líderes con pensamiento crítico, reexivo,
exible, adaptable, con conciencia ética y sólidas habilidades interpersonales
(Harvard, 2021).
Como señala la UNESCO (2021), “la humanidad enfrenta una encru-
cijada: debemos repensar el liderazgo desde una perspectiva colaborativa,
inclusiva y solidaria para garantizar la paz, la justicia y la sostenibilidad del
planeta” (p. 7). Es necesario, por lo tanto, promover una educación que cultive
liderazgos comprometidos con la dignidad humana, capaces de responder
con sensibilidad, creatividad y responsabilidad social a los desafíos de una
convivencia interglobal pacíca y el bienestar compartido.
El líder del siglo XXI: más allá de las competencias técnicas